#héroepadilla

Pascua de Resurrección y romería, solemnidad y alegría, saeta y bulerías, llanto y risa, el costal y la zapatilla que dejan paso a las bombillas de colores y a los ríos de manzanilla. Temporada o peregrinación. Padilla. Revestido de dios, erguido, casi místico. Siempre torero.

La cara partida, el valor y la determinación. Banderillas a la vida, burlando a la muerte, astifina, sobre la arena del ruedo que es tierra sagrada. De rodillas, como el que reza, sin más rosario que un capote y la oración muda de toreo, ofrendando la vida, a pecho descubierto.

Valencia rugiendo y arropando. Quemando demonios. Purificando. Se adelantó la ofrenda. Claveles a la virgen. Y a Padilla. Claveles en el ruedo, y en las manos. Claveles en las solapas y en el pelo. Claveles perfumando el aire. Claveles de colores. De los alamares al manto. Mañana lloverán claveles en la Catedral, hoy, bañaban otro templo, testigos de un milagro de seda y oro.