Román conquista Valencia

Novillada de lujo la de El Parralejo que permitió al aficionado disfrutar, no solo del entusiasmo, las ganas y de la buena labor de las tres promesas del toreo que lidiaban hoy, sino también de la bravura, la nobleza y la calidad de los animales, que no hay que olvidar que son el centro de la Fiesta.

Se llegó a pedir el indulto al cuarto toro de la tarde, de nombre ‘Brevito’. Premio excesivo en plaza de primera para el que de todos modos fue un gran ejemplar que apretó en varas y repitió en la muleta de Conchi Ríos que firmó una faena irregular en la que el animal la desarmó, situación que resolvió arrebatándose y firmando una serie con la izquierda con profundidad y temple.Con el que iniciaba la tarde, el único que bajó la nota de la excelente novillada, no tuvo opción. El animal estaba totalmente descoordinado de atrás y manseó. Y sin material, no pudo hacer nada.

La faena de la tarde, la firmó el novillero local, Román, ante otro excelente novillo y el que más calidad mostró en la embestida. Firmó tandas excepcionales, ligadas, templadas, profundas, con la mano muy baja, despacito y entregado. Dándose en cada pase a su público, a su gente y demostrando, en su segunda novillada con picadores, porque está en el cartel. A la hora de matar, se tiró con el alma y clavó hasta la bola. El presidente premió la faena con una oreja aunque era de dos. No pasa nada, la faena, ahí queda. Lo mejor de la feria hasta el momento sin duda.

Su segundo fue un novillo más complicado que no le permitió lucirse como, sin duda, le habría gustado, pero le plantó cara con valor, toreando en vertical y ciñéndose las embestidas a la cintura. Se volvió a tirar con todo a la hora de matar y el novillo lo enganchó rasgándole la taleguilla, por suerte, sin más consecuencias. El público quiso premiar el valor y las ganas que demostró Román y a la vez corregir el error del primer toro y le pidió la oreja que no fue concedida. Pese a todo, dejo firmadas dos muy buenas actuaciones en su paso por la feria de Fallas que permiten ilusionarse al aficionado.

Por su parte, Fernando Adrián fue ovacionado y dio la vuelta al ruedo en cada uno de sus novillos. En su primero, que era bastante noble, “ se montó encima del toro”, toreando entre los pitones y mandando y consiguió tandas de calidad, muy ligadas pero echó a perder la faena por errar con la espada. Y su segundo fue un novillo más complicado que cabeceaba y no tenía ninguna fijeza con lo que tuvo que tirar de oficio y consiguió, tras mucho esfuerzo, meterlo en la muleta y pegar un par de tandas buenas y adornarse.

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