Orejas con alegría

Calurosa la segunda del abono fallero en todos los sentidos. Brillaba el sol y los tendidos, a rebosar de público dispuesto a pasarlo bien y a disfrutar con los mediáticos.
El tirón taquillero que tienen El Cordobés, Rivera Ordóñez ‘Paquirri’ y El Fandi justifica en gran medida los cinco apéndices que han paseado los matadores, que si bien quizás no resisten un análisis artístico o técnico, se explican por la disposición y las ganas de los toreros junto con las ganas de pasárselo bien de la gente que abarrotaba los tendidos. Gritos de ¡guapo!, ¡guapo! Proferidos por algunas peñas de sol, que bien podrían venir de una despedida de soltera por los cantos y la fiesta; y en general, poca exigencia a los matadores.

De la corrida de Jandilla, hay que destacar la movilidad de los toros que permitió faenas largas en el tercio de muleta y el lucimiento de los matadores en banderillas con lo que el público enloqueció.

El Fandi, es un torero que ha evolucionado en positivo. Se ha asentado, siempre en su estilo, y ha adquirido más soltura y variedad con el capote. A su primero, al que le arrancó las dos orejas, lo recibió con una larga cambiada de rodillas y luego siguió con chicuelinas arrancando la ovación más fuerte de la tarde hasta el momento. Y después hizo las delicias en banderillas. Tras un tercio vibrante que levantó al público de los asientos y que hizo sonar la música, decayó un poco la faena con la muleta que no pasó de voluntariosa y vistosa. Y tras la estocada, dos orejas que le valían la primera Puerta Grande de la feria.

Y en su segundo, David volvió a enloquecer al público en su mejor tercio que son las banderillas. Espectacularidad, vistosidad y mucha preparación física para correrle al toro de espaldas, pararlo con la mano o ponerle un sombrero cordobés. El público en pie coreando su nombre y el torero disfrutando. Si hay algo que me gusta de este hombre, es la sonrisa que tiene mientras torea, se lo pasa bien y se nota. Contagia al público su alegría y sus ganas y eso, al final, se nota.

Y al Fandi lo acompañó en hombros ‘Paquirri’, con club de fans incluido en el tendido de sol que no dejaban de piropearle y de corearle los pases, fueran buenos o no. De la primera faena hay que destacar la estocada, que puede ser la mejor de la feria, que fue fulminante y le valió la oreja. Y de la segunda, plagada de altibajos y de enganchones, hay que destacar su desplante final, de rodillas, dándole la espalda al toro.

Por su parte, El Cordobés, que si bien empezó haciendo las delicias del público con su habitual gracia y simpatía, en una faena larga, de muchos pases, aplaudidos y cantados por el público con la alegría habitual de estas tardes y que enloqueció con el característico salto de la rana, lo que le valió una oreja; no pudo acompañar en hombros a ‘Paquirri y a El Fandi ya que su segundo fue un toro totalmente manso que se defendía con el que no pudo hacer nada.