Ronda es el toro

“He buscado por todas partes la ciudad soñada y al fin la he encontrado en Ronda”, Rilke.

Ronda, bienal de tauromaquia

Ya ha empezado la cuenta atrás. Febrero anuncia el fin de un invierno que no ha sido en forma de temporada y nosotros esperamos el primer paseíllo como agua de mayo, soñando con tardes que nos devuelvan esa fe inquebrantable que nos lleva a peregrinar de plaza en plaza.

Pero para los que estáis como yo, con el cuentaquilómetros a cero, matando el gusanillo vía güasap-¡ese gran invento!- y contando los días, de uno en uno, como reza la sevillana; os propongo un plan para el finde del 15 al 18 de febrero. Un plan que os llevará a descubrir, en el corazón de la Serranía de Ronda, a la joya de Andalucía, y a participar en un primer gran encuentro de los más prestigiosos investigadores del orbe taurino.

Ronda

Dicen que en Ronda nació el toreo y que Pedro Romero inventó el toreo a pie. Y es que Ronda es, más allá de la romántica leyenda de los bandoleros, o quizás por eso, cuna de toreros de leyenda.

Y por eso durante el segundo fin de semana de febrero, acogerá la I Bienal de Tauromaquia en la que se van a celebrar ponencias, mesas de debate, exposiciones de fotografía, pintura y carteles. Una visita guiada a la Plaza de Toros de Ronda y Mu­seos y un concierto de música. Y muchos actos más entre los que hay que destacar la mesa de debate que contará con la presencia de Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez y un fin de Fiesta en la Hacienda Don Bosco con Visita a la Finca, capea y comida cam­pestre.

Programa completo de la Bienal

INSCRIPCION TAUROMUNDO (2)

Anuncios

“Las pulsaciones de un torero no deben subir de 90 durante la corrida”

Poli Gallardo, foto Luis Vega

Poli Gallardo, foto Luis Vega

El torero es un hombre especial que consagra su vida, y si fuera necesario, su muerte, al toro; es alguien con una sensibilidad especial, casi mística, con la que se nace y que al final, más allá del arte y de la gloria, en vertical, bailando con la muerte, está el hombre, el torero, que con el corazón en la mano se entrega sobre el albero.

Por eso, porque la soledad es compañera de viaje y el miedo se esconde en las sombras del hotel, la preparación física debe ir acompañada de la psicológica. “Deben estar siempre muy bien atendidos sin más preocupación que el toro, para todo lo demás, está la cuadrilla y el equipo que designen para trabajar con ellos”, explica Poli Gallardo.

A sus 58 años y con una amplia trayectoria como preparador físico en el mundo del baloncesto, se ha ocupado de las carreras de Cayetano Rivera y de Morante de la Puebla. Amigo y confidente, el fisioterapeuta, que también estudia psicología, intenta aportarles “la máxima tranquilidad posible” y hace hincapié en la necesidad de comprenderles.

“Yo a veces he sido muy pesado con alguno de ellos”, comenta con una sonrisa, y confiesa que puede que la relación con alguno de ellos terminara por eso mismo. “Pero no me arrepiento de nada”, señala, y destaca la satisfacción de “obtener el máximo rendimiento de cada uno de ellos”.”Las pulsaciones de un torero no deben de subir de 90 durante la faena”, afirma, y señala que muchos tienen “mejor condición física que un deportista profesional”.

Poli destaca el trabajo cardiovascular, los estiramientos, que son imprescindibles para torear,  una dieta equilibrada y un control general de la salud. Y asegura que mientras más importante es el compromiso mejor le viene hacer trabajo físico el día antes y la mañana de la corrida. “Eliminar la adrenalina les libera de mucha tensión y eso es muy beneficioso”, comenta. Además tienen que almorzar “fuerte” y comer “cuatro horas antes de la corrida, normalmente pasta y fruta variada”.

Sobre el proceso de mentalización, señala que cada torero “tiene sus manías y sus costumbres”, añade, ya que no hay que olvidar que se juegan la vida y eso “genera mucho estrés”.

“Con un poco que me parezca a mi padre o a mi abuelo estaré feliz”

Torería

Torero de verde luna, de mirada profunda y ojos claros al que Lorca hubiese dedicado ríos de tinta. Serio y distante; quizás por timidez, derrocha amabilidad y arranca susprios con cada sonrisa. Torero dentro y fuera de los ruedos, es el último representante de la dinastía más importante de la historia. Y lo mejor que tiene son los genes, cuando le llaman a la responsabilidad desde el cielo de Barbate y se crece en esas tardes en las que no importa ni la vida. Se llama Cayetano y es de Ronda, silencio en los tendidos.

Pregunta. ¿Ya está totalmente recuperado de la lesión de la mano?
Respuesta. Si, ya estoy totalmente recuperado, ahora voy a operarme para quitarme la placa de titanio que me pusieron el año pasado por la fractura de clavícula.
P. ¿Ha influido eso en que no vaya a torear en América?
R. Si, porque necesito tener tiempo suficiente para la rehabilitación.
P. También se ha hablado de una lesión en el hígado que pudo haberle costado la vida la temporada pasada…
R. Eso fue en una corrida en Palencia en la que el toro me dio con la pala del pitón en el hígado y me lo partió en dos partes. Los médicos hablaban de que podía no llegar al día siguiente y eso siempre te hace pensar. Además, tenía el hígado muy dañado y la rehabilitación fue lenta, pero ya estoy totalmente recuperado.
P. Y cuando te dicen algo tan duro como que puedes no llegar al día siguiente, ¿qué le motiva a seguir toreando?
R. Las tardes grandes, yo he tenido la gran suerte de vivir tardes de ensueño y esas sensaciones, esa emoción, ese sentimiento es lo que hace que los momentos más duros y difíciles merezcan la pena.

…y es de Ronda

P. En su carrera destacan Sevilla Madrid y Ronda, ¿qué me podría decir de ellas?
R. Madrid y Sevilla son plazas importantísimas que requieren una gran responsabilidad pero también suponen una gran satisfacción cuando las cosas salen bien.
P. ¿Y Ronda?
R. Ronda es la más especial. Profesionalmente, un triunfo en Sevilla o en Madrid tiene más repercusión, pero para mi no hay ninguna plaza tan especial como la de Ronda. Todos los aficionados deberían visitar al menos una vez en la vida la Goyesca.
P. Usted pertenece a la dinastía de toreros más antigua y las comparaciones son inevitables, ¿se ve más Rivera o más Ordóñez?
R. Qué me comparasen con cualquiera de los dos sería señal de que voy por buen camino. Tanto mi padre como mi abuelo han sido grandes genios, cada uno en su estilo, dentro del mundo del toro. Luís Miguel Dominguín también. Y con que me parezca un poquito a cualquiera de ellos estaré feliz.
P. Francisco se anunciaba como Rivera Ordóñez y ahora como ‘Paquirri’, tu en cambio decidiste anunciarte solo como Cayetano, ¿por qué?
R. Son gustos y decisiones muy personales, yo preferí anunciarme como Cayetano y a él le ha gustado tirar mas por las raíces y la familia.
P. ¿Y las banderillas?
R. Las banderillas ya las pone mi hermano, además yo tengo unos banderilleros que lo hacen fenomenal (risas). No digo que no pueda vivir la sensación un día, pero no va a ser algo continuado para mí.
P. ¿Con qué ganadería te sientes más cómodo?
R. Con el encaste Domecq ya que creo que es el tipo de toro más adecuado para mi toreo.

Gestas y Gestos

P. Hablando de gestas, ¿te anunciarías con una ganadería de las denominadas duras?
R. Mi apoderado siempre intenta que lleve el toro que sea mejor para mi concepto, no para andar en la lucha. Pero no lo descarto, yo siempre estoy interesado en aprender y en conocer nuevos encastes.
P. Y aunque te encerraste con 6 novillos en Bilbao, como matador aún no te has presentado.
R. En un futuro iré.
P. Y hablando de gestos, ¿cree que los toreros se han unido tarde?
R. Hay cosas que se deberían haber hecho antes, pero lo importante es lo que hagamos a partir de ahora.
P. ¿Cree que Barcelona es recuperable?
R. Quiero pensar que sí, pero ahora lo que me preocupa es que no vuelva a pasar en ninguna otra.
P. ¿Tras el cambio de gobierno tienen pensado tomar contacto con el nuevo gobierno?
R. Lo que estamos haciendo es independiente de quien esté en el gobierno. Nosotros hemos hablado con los dos partidos mayoritarios para que lleguen a un acuerdo porque esto es cosa de todos. Así que en ese sentido el cambio político a nosotros no es algo que nos importe aunque hay que agradecerle al PP que se haya pronunciado a favor de los toros.
P. ¿Y qué se puede hacer para que TVE vuelva a emitir toros?
R. Estamos trabajando en ello porque los motivos que dan no son justificables.
P. ¿Un sueño por cumplir?
R. La fundación que quiero presentar antes de finales de año para el desarrollo de la infancia.

“Amigo de sus amigos”

“Cuando estudiábamos en Suiza podíamos ir a esquiar por las tardes y un amigo, cogió los esquís de otro y subimos a las pistas; pero cuando tocó bajar, al que se los había cogido se dio cuenta y se los quitó con lo que tenía que hacer la bajada sin esquís. Y Cayetano fue el primero en cogerlo a caballito, y así lo fuimos bajando entre todos”, explica entre risas Nacho García-Guzmán, íntimo amigo del torero.
“No es nada serio, es muy bromista lo que pasa es que es muy tímido”, comenta Nacho que más que un amigo es un hermano desde aquellos años en los que los bolis y las carpetas aún no habían sido sustituidos por capotes, muletas, despachos y preocupaciones. “Teníamos 13 años y conectamos en seguida, fue la mejor época”, recuerda con nostalgia.

“Cayetano es una mezcla de raza y nobleza con gran fidelidad hacia sus principios y sus amigos”, añade su mozo de espadas Ramiro Curá. Se conocen desde pequeños, de aquellos interminables veranos con las bicicletas en Ronda. “Nos colábamos en la plaza de toros por la parte de atrás, por donde las cuadras”, cuenta sonriente Juan A. Carrasco, quien ahora es el Presidente de la peña taurina ‘Cayetano de Ronda’.
“En cuanto supe que iba a ser torero, le dije que crearía la peña”, afirma ya que tenía “mucha confianza en él”.

“Siempre está ahí cuando le necesitas”, corrobora David Olmedo.
“Yo tengo un negocio de flores y una vez me llegaron todas cerradas y Caye, mi cuñado y yo estuvimos toda una tarde abriéndolas”, dice Juan A. sonriendo.

Otra de las aficiones poco conocidas del torero es el póquer. “Le gusta mucho jugar a las cartas con sus amigos”, señala David quien resalta que es muy competitivo. “No le gusta perder ni a las canicas”, bromea Javier de Gonzalo ‘Cohete’ quien resalta que es muy generoso.

“¡Cuidado, cuidado que ahí va!”

De Cayetano, sus amigos resaltan su faceta bromista y su carácter tranquilo. Del primer viaje a México, Javier de Gonzalo ‘Cohete’ recuerda entre risas que después de un tentadero, de camino a los vestuarios había que pasar por un corral donde habían cuatro toros “tranquilos pero bravos” y “haciendo alarde de valentía, que la suya es evidente pero la de Ramiro -Curá- y la mía, justita, nos decidimos a cruzar; Cayetano nos deja pasar delante para estar al quite y cuando creíamos que ya había pasado el mal trago oímos en la puerta varios golpes fuertes mientras se le oía gritar: “¡cuidado, cuidado que ahí va!” y tal fue nuestro susto que nos colgamos de un muro que separaba una ducha de otra mientras entraba Cayetano, como no, muerto de risa”.

“Es muy divertido y un gran deportista”, añade Jose A. Robledo. “Recuerdo un partido de pádel en el que jugábamos como pareja y como íbamos perdiendo, estuvimos todo el partido bromeando sobre a ver quien se hacía el lesionado para no perder”.
“Pero eso son bromas”, explica Santiago López-Montero quien resalta que es “un tío de principios” y que nunca “hace trampas”. “Eso si, tiene muchísima suerte al póquer”, concluye entre risas.

La soledad del patio de cuadrillas

Cayetano, torero de verde luna

Por Marta Girona.

Cayetano. Nombre antiguo que sabe a dinastía. A toreo y a valor. A pureza y a compás. Al sur conquistando Madrid.

Lo susurro con reverencia, casi con temor y el eco me suena en la piedra vieja de la plaza de Ronda. Torero de verde luna, de mirada profunda y ojos claros al que Lorca hubiese dedicado ríos de tinta. Vuelan los versos al compás de los flashes. Pasado y presente. Sin duda futuro. Por elección y por derecho. Por la sangre que corre por sus venas, empapada con seda y albero; tinta de oro para una historia que se escribe cada tarde, a eso de las cinco.

Muñecas de terciopelo que agarran un capote como el que agarra un rosario. Con fuerza. Con pasión. Los nudillos blancos, las uñas arañando la tela. Las palmas acariciando el rosa, sintiendo la textura. La piel de gallina, los sentidos a flor de piel. La mirada perdida y encontrada. Clavada. En el pasado y en el presente. En dos ojos negros, chiquititos y fieros que se avecinan por chiqueros. En un Dios cinqueño, protagonista de su capilla. De sueños y pesadillas. Del todo o nada. Y le reza en bajito, despacio, paladeando cada palabra que no pronuncia, que se pierde en su garganta reseca, en sus labios agrietados. Esa oración secreta y antigua, legado familiar de algo que no se aprende ni se enseña; de algo con lo que se nace.

El capote y la muleta. Telas sagradas. Lances al viento sorteando al destino, a la muerte. Volviendo a la vida, bajando al Hades, embrujando a Perséfone, seduciendo a las musas prendadas de su mirada. Duendes eternos en el verde de sus ojos. De otro torero. De otro tiempo. Rivera. Desde el cielo de Barbate. En cada arrebato. Banderillas negras en el alma. Saeta y soleá. De luto y oro. Esculpiendo lo eterno sobre el instante. En el círculo del ruedo, que no tiene principio ni fin porque en él todo empieza y todo acaba. En la arena o albero, tierra sagrada. Como un templo. En polvo eres y en polvo te convertirás. Muerte y resurrección.

Se llama Cayetano y es de Ronda. Silencio en los tendidos.

La elegancia, la majestad, el genio. Ordóñez. Un apellido que es nombre y credo, biblia del toreo. Grabado a fuego, esculpido con sangre, cincelado a golpe de muñeca. Un apellido engarzado en la seda y el oro, entre los pitones. Susurrado despacio, saboreando cada sílaba; sentido.  Cantado por bulerías y fandangos. Y escondido. Escondido en los carteles pero presente. Siempre presente. Como una oración íntima y personal para el torero, que se presenta desnudo de pasado tratando de encontrar su futuro.

Pero todos los caminos llevan a Ronda. Al valle del Guadalevín. Al río Tajo. Al ruedo de piedra y al albero sagrado. A las cenizas del abuelo y a los recuerdos. Al silencio solemne y al ‘crujío’ de una guitarra rompiendo el alma. A la habitación en penumbra. A todos los miedos en uno. Al viento que huele a azahar y se lleva el verano. A la goyesca. A Septiembre.

A Ordóñez. A Rivera. A Cayetano.