Es Jerez

Lucía y yo

Desde hace unos años Mayo para mí esta invariablemente ligado a Jerez. Al ‘Tio Pepe’ pintado en blanco en los burladeros y a las gestas de Morante, que canta por bulerías cada vez que se abre con el capote, al fino y al catavino, a los kilómetros en coche con C. soñando faenas e interpretando pases. Piloto y copiloto. Toreo imposible “de salón” sobre el cuero de los asientos.

En mi cabeza conjugo la elegancia de los jinetes y el señorío, sin acritud, y me acuerdo de las tardes que se hacen noche y madrugada, del revuelo de volantes y los claveles en la solapa, recuerdo palabras intentando capturar gestas, la sal en los ojos y la emoción en la piel y en la garganta cuando sus tendidos se rompen a tocar las palmas.

Jerez atesora en su memoria de albero y yerbabuena algunas de las primeras veces más importantes de mi vida. Y por encima de todo, en Jerez vive Lucía.

Ella ha estado presente en casi todas esas primeras veces, con su sonrisa inabarcable y su mirada risueña, tan sincera, tan de verdad. Ella, que acaricia con su voz a través del teléfono cuando el guassap se nos queda corto, y con sus brazos abiertos cuando rompemos kilómetros y nos fundimos en un abrazo que nos roba la distancia.

A pesar de las tormentas, de las palabras enrabietadas, de la mala fe. Por encima de todo, un año después, un año más, aquí estamos.

Porque al final ella es Jerez, y es tan suyo que lo puso en mis brazos una tarde, entre callejuelas y campanarios, y lo hizo nuestro, con tanta generosidad que no hay suficientes gracias por todo; por tanto.

*Te debía unas letritas, a ti y a nuestro Jerez. Ya sabes porqué. Y que más vale tarde… 😉

 

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Sevilla, la pasión después de la Pasión

Sevilla

El invierno se despide entre marchas solemnes, cornetas y tambores y la esperanza del verde manto de las vírgenes bajo palio se convierte en metáfora que anuncia la primavera. La alegría de los palillos sustituye la reverencia de la saeta y el morado de las túnicas deja paso a los colores de los volantes.

Sevilla se quita el luto y se viste de luces y color. Las calles se engalanan y el azahar de los balcones  perfuma el aire. El arte surge entonces espontáneo en cualquier plaza o calle mientras los jinetes se lucen a caballo y las gitanas reparten romero a los pies de la Maestranza. La catedral junto a la otra catedral. La que mira a Triana y corona a príncipes, siempre destronados por un rey, esculpido en bronce, al que aún llora la Giralda en las noches de luna y ‘alumbrao’, cuando se abre desde la historia rugiendo por bulerías y eleva hasta el cielo a un hombre que se siente Dios.

Sevilla de puro y clavel, de rebujito y farolillos, yerbabuena y mantoncillos.  Del rojo y el blanco y del verde. Y más blanco. De las bombillas de colores. De la tapa de jamón y de la calle Iris. Del ir y venir de aficionados, de la alegría de bajar en Santa Justa y los reencuentros esperados.

Sevilla, incienso y pureza, la luz en puntas. Sobrenatural, más allá del albero y las zapatillas clavadas, del surco en la arena, del cante grande, cante de hondura, por alegrías. El temple en el templo, el silencio rascando en las gargantas, la sal en los ojos, los labios agrietados y el miedo sepultado bajo tanta grandeza.

Sevilla que se ofrece entera, entregada a la pasión después de la Pasión, eterna, como una media en majestad. Salmo de grandeza, letanía a media voz, el conjuro en las muñecas y el quejío de la cintura rompiéndose al compás del bravo.

Sevilla más allá del tiempo, de los siglos, del hechizo, de la magia de un lance, del trazo perfecto de la muleta que dibuja sueños en el aire, de los dedos sobre la seda, que acarician y someten, que mandan.

Sevilla, donde muere y resucita Dios, con el cielo por testigo y el valor se convierte en la llave que abre todos los cerrojos y que eleva al infinito.

Sevilla, que es la reina de abril.

*Artículo escrito para la revista mexicana Taurino Magazine

“Esta temporada ha sido la más intensa de todas”

El Juli a hombros

El Juli de niño

El Juli es uno de los últimos toreros hechos ‘a la antigua’, a base de valor, de apretar los dientes y de cumplir año tras año los mismos dieciséis; a base de no ser niño, sino torero.

Hace tiempo que aquel niño del ya famoso “!Qué viene el Juli!” del crítico Joaquín Vidal se hizo mayor, aunque conserve intacta su sonrisa infantil y la viveza de sus ojos azules. Ha toreado más que nadie y a sus 30 años la batalla ya no es contra los números, sino contra sí mismo.

Esta ha sido una de las temporadas más convulsas que se recuerdan, con triunfos como el paso a Cultura e hitos como el G10, pero, sobre todo, ha sido la del conflicto por los derechos de imagen y la desunión de las figuras, que ha chocado con el bloque de empresarios, lo que ha marcado el devenir del año taurino.
“Tal y como empezaron las cosas, no pensé que iba a tener tanta importancia al finalizar. Este año he dado un paso más como torero y he vivido el toreo con mucha más intensidad y pasión”, explica el madrileño, quien señala que para la temporada que viene quiere “torear menos” y, aunque no descarta ninguna plaza, ya no le preocupa estar o no.
“Las circunstancias de este año me han llevado a replantearme muchas cosas”, analiza, ya que los problemas que lo han dejado fuera de ferias como Valencia o Madrid han influido para que esta temporada haya sido la más intensa de su carrera. “Tengo claro que seré yo quien determine el camino que quiero llevar, por encima de lo que se me proponga”, destaca.
El torero admite que al principio de la temporada lo pasó mal: “Estaba cansado y sentía que luchaba en contra de todo, pero finalmente ha merecido la pena”. Y, pese a todo, no considera que sea un tema “de pedir disculpas”.
Respecto al G10, Julián expone que las presiones “han impedido conseguir la unión que el proyecto necesitaba”, y destaca que la idea que se transmitió “distaba mucho de lo que se quería, porque se creó una campaña muy grande en contra”. “Pero la prueba de que nuestras ideas iban por el buen camino es que, después de 20 años, hemos tenido en nuestra mano que se televisara o no Madrid y la actitud ha sido flexible y a favor de la televisión”.

El Juli capote

 

Torero 2.0
“El toreo es el espectáculo más íntegro, artístico y real que existe”, afirma El Juli, que no duda en que pueda mantenerse “para siempre”, pero “hay que luchar para mantener viva la fiesta”.
El madrileño expone que hay que adaptarse al mundo moderno “y el toro se ha quedado muy antiguo en cuanto a promoción y difusión del espectador”. Además, destaca la importancia de las redes sociales para llegar a los jóvenes. “Hay que evolucionar y adaptarse a la situación actual”, afirma y señala que uno de los temas que le preocupan es crear afición entre los más pequeños, ya que “son el futuro”.
Otra de las iniciativas que se pusieron en marcha la temporada pasada con gran éxito fue la de rebajar el precio de las entradas al público joven y Julián asegura que va a seguir apoyando iniciativas “que acerquen a la juventud a los toros”.

“Torear escuchando música me relaja”

El toreo es un baile con lo eterno, un ejercicio casi místico, desgarrado como un cante jondo; y litúrgico, como un rito ancestral desgranado en decenas de alamares. Y cada torero tiene su propia ceremonia, íntima y personal.
“Yo acostumbro a vestirme siempre por el mismo pie y a pisar el ruedo siempre con el pie derecho”, desvela El Juli, aunque asegura que más que supersticiones “son manías” fruto de llevar “muchos años haciendo lo mismo”.
El madrileño también desvela: “Torear escuchando música me relaja, me hace sentir más profundamente lo que hago”. Además, señala que escucha de todo, “según el día y el momento”. Confiesa que es católico, pero que no lleva capilla propia, por lo que acostumbra a rezar en la de la plaza antes de salir al ruedo.
Además, Julián explica que ser padre “hace cambiar en muchas cosas”. “Cada momento que tengo libre lo dedico a mi familia”, sentencia.

“Con cariño de tu amigo Joselito”

perera autografo

El torero es un hombre orgulloso por definición. Es quizás el último héroe del s.XXI, un hombre que se juega la vida cada tarde defendiendo unos valores en desuso, desnudando su alma en cada muletazo y elevando la eterna lucha del hombre por dominar a la naturaleza a la categoría de arte.

Por eso son tan admirados por unos como detestados por otros, porque la indiferencia es señal de mediocridad, y el toreo apela a las grandes pasiones que nos mueven por dentro y siempre nos hacen reaccionar. Todos, niños y no tan niños, nos hemos acercado alguna vez a pedirle un autógrafo o una foto a un torero, a estrecharle la mano o a tocarle con reverencia y emoción el vestido mientras nos absorbía el caos de una Puerta Grande.

Y muchos de nosotros también hemos pedido alguna vez a un amigo que nos consiguiera una firma de alguno de nuestros héroes y hemos guardado ese papel como oro puro, acariciando los bordes y leyéndolo hasta desgastarlo. Pero la cosa se complica cuando quien recibe el encargo de pedirlo no conoce al ídolo.

La prima de mi amiga Cris, a quien no gustan nada los toros, coincidió en un hotel en Sevilla con Miguel Ángel Perera, y ésta, que no había podido viajar, le pidió entre ruegos y súplicas que le consiguiera un autógrafo. Y Belén, ni corta ni perezosa, se acercó a él. La cosa fue más o menos así.

-¿Oye, tu eres torero?

-Si

-¿Y me puedes firmar una foto para mi prima que también es torera y te admira mucho?

Para el torero, que asumiendo el momento y el lugar, debía estar agobiado por la presión y las expectativas, propias y ajenas, y que estaba siendo continuamente asediado entre palmadas en la espalda y palabras de ánimo, que ya se sabe que muchas veces hacen más mal que bien, eso le debió de parecer un soplo de aire fresco y entre risas aceptó la foto y estampó:

“Con cariño de tu amigo Joselito”.

Para que luego digan que los toreros no tienen sentido del humor.

Ronda es el toro

“He buscado por todas partes la ciudad soñada y al fin la he encontrado en Ronda”, Rilke.

Ronda, bienal de tauromaquia

Ya ha empezado la cuenta atrás. Febrero anuncia el fin de un invierno que no ha sido en forma de temporada y nosotros esperamos el primer paseíllo como agua de mayo, soñando con tardes que nos devuelvan esa fe inquebrantable que nos lleva a peregrinar de plaza en plaza.

Pero para los que estáis como yo, con el cuentaquilómetros a cero, matando el gusanillo vía güasap-¡ese gran invento!- y contando los días, de uno en uno, como reza la sevillana; os propongo un plan para el finde del 15 al 18 de febrero. Un plan que os llevará a descubrir, en el corazón de la Serranía de Ronda, a la joya de Andalucía, y a participar en un primer gran encuentro de los más prestigiosos investigadores del orbe taurino.

Ronda

Dicen que en Ronda nació el toreo y que Pedro Romero inventó el toreo a pie. Y es que Ronda es, más allá de la romántica leyenda de los bandoleros, o quizás por eso, cuna de toreros de leyenda.

Y por eso durante el segundo fin de semana de febrero, acogerá la I Bienal de Tauromaquia en la que se van a celebrar ponencias, mesas de debate, exposiciones de fotografía, pintura y carteles. Una visita guiada a la Plaza de Toros de Ronda y Mu­seos y un concierto de música. Y muchos actos más entre los que hay que destacar la mesa de debate que contará con la presencia de Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez y un fin de Fiesta en la Hacienda Don Bosco con Visita a la Finca, capea y comida cam­pestre.

Programa completo de la Bienal

INSCRIPCION TAUROMUNDO (2)

España está de moda

Silvia Barca en un desfile en Jerez

Silvia Barca, creadora de Basmala, en un desfile en Jerez

España está de moda. Los grandes diseñadores rinden homenaje a las costumbres nacionales y hacen mención especial al mundo del toro que cada vez tiene más proyección a nivel internacional.

Dentro del territorio español cada vez son más las firmas que encuentran la inspiración en el mundo del toro. Dos de las firmas pioneras en crear prendas y complementos basadas en este arte son Mira La Marela y Basmala quienes ya se han convertido en referencia.

Mira La Marela nace con la intención de “poner en valor el estilo español y situarlo a la altura de las tendencias italianas y anglosajonas”, explica una de sus diseñadoras, Marisa Adánez, quien nos desvela la temática de su nueva colección. “Pretendemos hacerles guiño a las ganaderías”, comenta. “Pero sobre todo va a estar inspirada en los toreros de raza gitana, la nueva colección va a tener un aire muy del sur”.

Por su parte, Silvia Padín, creadora de Basmala, ha encontrado el duende en los trajes de los matadores y busca “reinventar los complementos utilizando piezas del traje de luces”. Machos, alamares o castañetas dan forma a nuevas piezas de bisutería “con precios para todos los bolsillos”.

Ambas firmas coinciden en que sus creaciones sobre todo van destinadas a una mujer de edades comprendidas entre los veinte y los cuarenta, muy exigente con la moda y que quiere darle a su estilo un toque personal. Aunque Padín pretende desarrollar en breve una línea masculina ya que considera que es un público que está “muy desatendido”.

NOVEDADES BASMALA 2012

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“Las pulsaciones de un torero no deben subir de 90 durante la corrida”

Poli Gallardo, foto Luis Vega

Poli Gallardo, foto Luis Vega

El torero es un hombre especial que consagra su vida, y si fuera necesario, su muerte, al toro; es alguien con una sensibilidad especial, casi mística, con la que se nace y que al final, más allá del arte y de la gloria, en vertical, bailando con la muerte, está el hombre, el torero, que con el corazón en la mano se entrega sobre el albero.

Por eso, porque la soledad es compañera de viaje y el miedo se esconde en las sombras del hotel, la preparación física debe ir acompañada de la psicológica. “Deben estar siempre muy bien atendidos sin más preocupación que el toro, para todo lo demás, está la cuadrilla y el equipo que designen para trabajar con ellos”, explica Poli Gallardo.

A sus 58 años y con una amplia trayectoria como preparador físico en el mundo del baloncesto, se ha ocupado de las carreras de Cayetano Rivera y de Morante de la Puebla. Amigo y confidente, el fisioterapeuta, que también estudia psicología, intenta aportarles “la máxima tranquilidad posible” y hace hincapié en la necesidad de comprenderles.

“Yo a veces he sido muy pesado con alguno de ellos”, comenta con una sonrisa, y confiesa que puede que la relación con alguno de ellos terminara por eso mismo. “Pero no me arrepiento de nada”, señala, y destaca la satisfacción de “obtener el máximo rendimiento de cada uno de ellos”.”Las pulsaciones de un torero no deben de subir de 90 durante la faena”, afirma, y señala que muchos tienen “mejor condición física que un deportista profesional”.

Poli destaca el trabajo cardiovascular, los estiramientos, que son imprescindibles para torear,  una dieta equilibrada y un control general de la salud. Y asegura que mientras más importante es el compromiso mejor le viene hacer trabajo físico el día antes y la mañana de la corrida. “Eliminar la adrenalina les libera de mucha tensión y eso es muy beneficioso”, comenta. Además tienen que almorzar “fuerte” y comer “cuatro horas antes de la corrida, normalmente pasta y fruta variada”.

Sobre el proceso de mentalización, señala que cada torero “tiene sus manías y sus costumbres”, añade, ya que no hay que olvidar que se juegan la vida y eso “genera mucho estrés”.