“Esta temporada ha sido la más intensa de todas”

El Juli a hombros

El Juli de niño

El Juli es uno de los últimos toreros hechos ‘a la antigua’, a base de valor, de apretar los dientes y de cumplir año tras año los mismos dieciséis; a base de no ser niño, sino torero.

Hace tiempo que aquel niño del ya famoso “!Qué viene el Juli!” del crítico Joaquín Vidal se hizo mayor, aunque conserve intacta su sonrisa infantil y la viveza de sus ojos azules. Ha toreado más que nadie y a sus 30 años la batalla ya no es contra los números, sino contra sí mismo.

Esta ha sido una de las temporadas más convulsas que se recuerdan, con triunfos como el paso a Cultura e hitos como el G10, pero, sobre todo, ha sido la del conflicto por los derechos de imagen y la desunión de las figuras, que ha chocado con el bloque de empresarios, lo que ha marcado el devenir del año taurino.
“Tal y como empezaron las cosas, no pensé que iba a tener tanta importancia al finalizar. Este año he dado un paso más como torero y he vivido el toreo con mucha más intensidad y pasión”, explica el madrileño, quien señala que para la temporada que viene quiere “torear menos” y, aunque no descarta ninguna plaza, ya no le preocupa estar o no.
“Las circunstancias de este año me han llevado a replantearme muchas cosas”, analiza, ya que los problemas que lo han dejado fuera de ferias como Valencia o Madrid han influido para que esta temporada haya sido la más intensa de su carrera. “Tengo claro que seré yo quien determine el camino que quiero llevar, por encima de lo que se me proponga”, destaca.
El torero admite que al principio de la temporada lo pasó mal: “Estaba cansado y sentía que luchaba en contra de todo, pero finalmente ha merecido la pena”. Y, pese a todo, no considera que sea un tema “de pedir disculpas”.
Respecto al G10, Julián expone que las presiones “han impedido conseguir la unión que el proyecto necesitaba”, y destaca que la idea que se transmitió “distaba mucho de lo que se quería, porque se creó una campaña muy grande en contra”. “Pero la prueba de que nuestras ideas iban por el buen camino es que, después de 20 años, hemos tenido en nuestra mano que se televisara o no Madrid y la actitud ha sido flexible y a favor de la televisión”.

El Juli capote

 

Torero 2.0
“El toreo es el espectáculo más íntegro, artístico y real que existe”, afirma El Juli, que no duda en que pueda mantenerse “para siempre”, pero “hay que luchar para mantener viva la fiesta”.
El madrileño expone que hay que adaptarse al mundo moderno “y el toro se ha quedado muy antiguo en cuanto a promoción y difusión del espectador”. Además, destaca la importancia de las redes sociales para llegar a los jóvenes. “Hay que evolucionar y adaptarse a la situación actual”, afirma y señala que uno de los temas que le preocupan es crear afición entre los más pequeños, ya que “son el futuro”.
Otra de las iniciativas que se pusieron en marcha la temporada pasada con gran éxito fue la de rebajar el precio de las entradas al público joven y Julián asegura que va a seguir apoyando iniciativas “que acerquen a la juventud a los toros”.

“Torear escuchando música me relaja”

El toreo es un baile con lo eterno, un ejercicio casi místico, desgarrado como un cante jondo; y litúrgico, como un rito ancestral desgranado en decenas de alamares. Y cada torero tiene su propia ceremonia, íntima y personal.
“Yo acostumbro a vestirme siempre por el mismo pie y a pisar el ruedo siempre con el pie derecho”, desvela El Juli, aunque asegura que más que supersticiones “son manías” fruto de llevar “muchos años haciendo lo mismo”.
El madrileño también desvela: “Torear escuchando música me relaja, me hace sentir más profundamente lo que hago”. Además, señala que escucha de todo, “según el día y el momento”. Confiesa que es católico, pero que no lleva capilla propia, por lo que acostumbra a rezar en la de la plaza antes de salir al ruedo.
Además, Julián explica que ser padre “hace cambiar en muchas cosas”. “Cada momento que tengo libre lo dedico a mi familia”, sentencia.

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