A ti te escribo, Juli

El Juli visto por Juan Pelegrín

El Juli visto por Juan Pelegrín

A ti, que llevas cosida en tus carnes la verdad. Esa verdad que se paladea en silencio, a solas en una habitación oscura. Qué seca la garganta sobre el albero y nubla la mente, que acelera el pulso y corta la respiración.

Esa verdad en puntas sin ‘n’ de tardes de apretar los dientes y las manos, los nudillos blancos, aferrándose a la seda de un capote de sueños y esperanzas de un niño que nació torero y no fue niño. La mirada al frente, un paso al frente, el toro, la vida, la muerte. La verdad más allá de rezos y credos, de filias y fobias, del cambio de cromos en los despachos. La verdad de la sangre sobre el albero, las carnes abiertas, la sábana fría, la piel marcada, la cicatriz.

A ti, que derrotaste al sol que brilla sobre tu pelo rubio, conquistador de plazas, de almas. La gloria, el rey sobre el astro rey, como un apolo derrotando a la pitón, elevado sobre los mortales, majestuoso, templando el aire, acariciando, venciendo, sometiendo. A ti te escribo, y las palabras se deslizan entre mis dedos y toman forma, como un salmo de grandeza y oro, como un sortilegio recitado en voz baja, ronco de emoción, a la espera de que se consuman tantos egos en esta hoguera de vanidades y renazcas como un ave fénix, de sus cenizas.

A ti, que te mantienes erguido, con el corazón cosido a los alamares, con el alma en las muñecas sosteniendo al mundo, etéreo, como un rayo de luz que no puede quebrarse ni atraparse, puro, como la sonrisa de un niño o el primer amor.

A ti, que me arrancaste dos lágrimas en Jerez; llanto por alegrías, lágrimas de recuerdos que nacen del olvido, el corazón en la garganta, el alma acariciando la piel, versos por bulerías, tabaco y oro. Jerez, la cintura rota, el torero roto, rendido, vacío de tanta grandeza, sabio, esgrimiendo la verdad como una bandera de seda y escalofrío, abrochándose el mundo a la cintura en una media que es eterna.

A ti te escribo, Juli. Te escribo, te llamo, te pido, te rezo.

Silvia Padín

Hoy quiero presentaros a @silviabarca, creadora de Basmala, que en árabe es sinónimo de suerte. Sus diseños de inspiración taurina y flamenca, son originales y coquetos, con ese toque elegante que solo puede imprimir alguien que posee ese savoir affair con el que se nace.

A Silvia, su creadora, la conocí en Barcelona cuando La Mercé todavía era sinónimo de Tauromaquia; y de José Tomás, uno de los toreros que más le inspiran. Y en seguida me cautivó la profundidad con la que ha sabido entender la fiesta. Y como lo plasma en sus creaciones.

Pero cuando caí verdaderamente rendida a sus pies fue cuando descubrí esta pequeña joya…

Estos elegantes pendientes en plata y azabache están inspirados en el estilo de Morante y otorgan un toque de sofisticación que distingue cualquier look. Sencillos y coquetos, son ideales para lucirlos con el pelo recogido.

En todas sus creaciones encontramos esa huella íntima y personal que deja el artista en las obras que verdaderamente siente. Por eso, sus complementos hacen referencia, no solo a los toreros que desde el ruedo comparten con ella a las musas, sino a momentos y a lugares que significan algo para ella.

Y uno de sus rincones preferidos es Ronda; la ciudad soñada por Rilke que ha inspirado a generaciones de poetas, y donde “esconde” su pequeño cuartel general. En su taller, que no tiene nada que envidiar al de Papa Noel, convierte en princesas a las afortunadas que tienen la suerte de lucir uno de sus diseños, hechos del material de las nubes…

Silvia evoca la belleza profunda de la piedra vieja de sus callejuelas  y el sabor de su Feria, y de la goyesca en preciosos complementos.

Estos pendientes tan flamencos van a ser mi próxima adquisición y pensaba lucirlos en la Goyesca -al final trabajo y mi gozo en un pozo- por lo que me consolaré mirándolos y soñando con el toreo. Hasta el año que viene.

Ronda es magia y fantasía…

Disponibles en variedad de colores…

Y sobre todo, Ronda es Ordóñez…

¡¡Id eligiendo los vuestros que Septiembre está a la vuelta de la esquina!!

Pero estos complementos son ideales para personalizar cualquier estilo, romper la monotonía de la rutina e ir pisando fuerte sobre el asfalto de la ciudad…

Porque la flamenca nace…

Y SE HACE!!!

Capotes de Arte

Qué el mundo del Toro siempre ha llevado la solidaridad por bandera es un hecho. Y a estas alturas ya no tenemos que convencer a nadie, el que lo sabe, lo sabe, y no hay más ciego que el que no quiere ver.

Y aprovechando que estamos en feria -y en verano- y que Valencia está llena de turistas (algún aficionado que otro también va amarrando en nuestro puerto a medida que se acerca el fin de semana), el artista Álex Rodríguez ha presentado su exposición “Capotes de Arte” en la Sala Magna de la Embajada que está en la Plaza de Alfónso el Magnánimo número 7, muy cerquita del metro de Colón.

¡¡Y preparaos para quedaros con la boca abierta!!

Porque no hay mejor lienzo para un pintor taurino que un capote, y Álex ha interpretado el alma de los toreros que han donado sus telas para esta obra tan solidaria. Porque lo más importante de todo esto es que una parte de los beneficios de la venta de estas joyas de seda van destinadas a la Fundación Pequeño Deseo, para ayudar a los niños que más lo necesitan.

Entre los tesoros que se esconden en este magnífico espacio encontramos este capote donado por Morante…

¡¿Qué morantista que se precie no ha caminado alguna vez por las empedradas calles de la Puebla?! Pues Álex no es la excepción y es que logra plasmar a la perfección la belleza y la armonía del aljarafe sevillano y el amor que siente José Antonio por su pueblo.

Cada capote cuenta una pequeña historia, es una ventanita diminuta al alma de su torero, que el pintor ha sabido abrir mirando a través de los ojos del matador y de su arte. Porque ya lo dijo Belmonte: se torea como se és.

Este pertenece Al Tato…

Y este, en el que parece que el toro vaya a salir del capote para embestir, a Litri

Pero hay muchos más, Ponce, Manzanares, El Cid, Salvador Cortés… ¿jugamos a la versión torera del quién es quién?

Ah! Y como curiosidad, ¿queréis saber como surgió la idea?

Se le ocurrió a Álex cuando Espartaco le enseñó un capote de Luis Miguel Dominguín sobre el que había pintado un cuadro de Picasso… una maravilla que este innovador artista no dudo en reinventar

Llega la Feria

Lo bueno de que llegue la feria a la ciudad de una es que, de repente, un día, al bajar del tren camino del trabajo te sorprenden cosas como esta…

Y por muy temprano que sea o por duro que se te presente el día no puedes evitar sonreír y pensar ¡¡qué arte!!, seguido de un ¡¡ya queda menos…!! y no te das cuenta, pero invariablemente relajas los hombros, respiras hondo, acomodas el cuello y cambias el paso. Caminas con más alegría, ajeno ya al trajín de la masa anónima que pasa por delante sin detenerse, mientras a la mente te viene la imagen de alguna verónica interminable o de alguna media de cartel.

Y haces sonar el clack de los tacones en las escaleras que bajan al subterráneo, con decisión, que se funde con el pitido de tarjetas que abren y cierran puertas y con el murmullo de decenas de personas que se mueven como autómatas, rendidos ante la rutina, mientras tú, sigues contento, pensando en esa semana del calendario que tienes marcada en rojo en la pared de la cocina.

Vas con la cabeza apoyada en el cristal y la mirada perdida, soñando con el toro perfecto, con el oro de los vestidos, con el olé roto y con las palmas por bulerías, mirando sin ver, cuando algo llama tu atención, parpadeas, enfocas la mirada y otra vez…

Ahí están, sonriendo desde una pared cualquiera, en un anden cualquiera, una mañana cualquiera. Tan grandes. Tan toreros.

Y te incorporas en el asiento y les devuelves la sonrisa, te quitas el sombrero y saludas al presidente, con torería- o lo que tú supones que es un gesto de torería- mientras el resto de pasajeros parpadean, somnolientos, se frotan los ojos y te miran pensando si no se habrán imaginado ese gesto tan raro. Y alguna amiga se parte de risa.

Hoy va a ser un buen día, ya verás. Ya te ríes abiertamente mientras corres ¡qué no llegamos!, más risas, aliñadas con empujones y codazos, mucho gris y mucho negro, yo mañana vengo de rojo, piensas, que hay que animar esto. Más escaleras y pasillos, una máquina de coca-cola y otra vez…

Ahora ya nos reímos abiertamente. Mira tía, que guapo. Me dicen. Y ¿ese no es el que le puso el sombrero al toro en Gandía?. Más risas. Sube el tono de voz y la intensidad de la conversación, y otro viajero se suma a la conversación. Pues yo voy todos los años a ver a Ponce…

Una voz anuncia por megafonía, próxima parada Sant Isidre. Es la nuestra. Nos despedimos y nos bajamos. Y toca pasear hasta la redacción. Y en la parada de un autobús nos encontramos con la sonrisa más bonita del toreo…

¡Así hasta madrugar duele menos!

Yo ya he empezado a disfrutar de la feria, y acaba de empezar, ahora os toca a vosotros… ¡¡¡SUERTE!!!

Este año, en Julio

Este año la feria de Julio se me antoja más lejos que nunca. No he visto los carteles más que de refilón. No me he sentado a analizarlos, con una copa de vino y tres amigos mientras los minutos dejan paso a las horas, apurando la madrugada en cada sorbo. Ni he jugado a arreglar el mundo, tan pequeño que cabe entre las palmas, en una mesa repleta de botellas. Porque todos hemos sido alguna vez empresarios de verano, soñando con la feria perfecta.

Este año mis minutos y mis horas están alquilados en una mesa de redacción, absorbiendo experiencias entre el fluir de genios y el teclear de los que muestran el mundo a golpe de palabra y obra, sin omisión. Por eso, este año en el que el sol me hace burla tras los cristales y el mar me susurra palabras de amor al oído; me guían de lejos las luces de un traje de héroe, revestido de carne y huesos, como un faro de cristal, tan bonito como efímero.

Este año en el que me ha dado por contstruir castillos en el aire, por volver una y otra vez a aquella playa a la que no te llevé sino en mis sueños, por echarte de menos, y no buscar ese sí por miedo al no; el ruedo se me antoja más que nunca metáfora de la vida, de miedo y de dudas, pero también de alegría y de pasión.

Este año la plaza es más que nunca refugio, un alto en el camino, el oasis contra la rutina y el estrés. Es la arena del reloj que deja de caer, el tiempo convertido en latidos, en pulsaciones. Es una mirada, un segundo, la respiración contenida, el silencio. Lo más hondo, lo más primitivo. Una exhalación. Y de repente, el mundo vuelve a girar a su ritmo. Pero yo ya he recuperado el mío, envuelto en seda y grandeza, para seguir arráncandole naturales al toro de la vida.

Este año, en Julio, palmas por  bulerías, soleares de cante jondo, el mundo por montera y el corazón en las palmas. Este año, en Julio.

Look San Fermines

Ya es oficial, ¡Estamos en San Fermín!, ya ha estallado el cohete y se ha gritado ese gran ¡Viva San Fermín! que viaja desde la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona hacia todos los rincones del mundo.

Ahora, para las afortunadas que vayan/estén viajando hacia Pamplona, no os olvidéis de “vestir de blanco”. La tradición exige que por las callejuelas de la ciudad más fiestera de Julio hay que lucir camisa y pantalón o faldita blancos con fajín y pañuelo rojo.

Eso si, ¡que cada una elija su estilo!

Yo me he enamorado de este vestido blanco de Mango

Con un fajín rojo en la cintura, los pendientes gypsi de Mira la Marela

Estas bailarinas rojo charol de Lanvin

Y para las que se atrevan con las cuñas, este modelo de Dior, en blanco o en rojo me tiene encandilada.

Al igual que este bolso de mano de Mira La Marela ideal para completar el look.

Y a perderse por las calles de Pamplona. Desde los corrales del Gas hasta la Plaza del Castillo. A mimar el paladar con los famosos pintxos.

O con una de mis bebidas preferidas, el sorbete de limón con cava

Y a eso de las seis, todos rumbo hacia el coso de La Casa de la Misericordia, a vivir su particular ambiente y a escuchar el tradicional ‘Pero sigo siendo el Rey’ de las peñas. Eso si, desde la sombra, a menos que queráis acabar bañadas en vino 😉

 

 


Gora San Fermín

San Fermín es la fiesta del toro por excelencia. El pilar de una fiesta popular y grandiosa. De corredores, toreros y toristas. Del encierro a la corrida. Sin dormir. A la carrera. De charlas, coloquios y tertulias. De acaloradas discursiones en cada taberna. De rojo y blanco.

Son ocho días frenéticos en los que Pamplona se convierte en capital del mundo y recibe la visita masiva de turistas predispuestos a bañarse en vino. Literalmente.

Es una puerta al mundo, una explosión de alegría y locura, meca del toro y culmen de todas las fiestas populares en España. Todas en una y todos allí.

Pero también tiene un trasfondo de seriedad “en puntas”, sobre la arena. Cuando los corredores han consumido el tiempo y han absorvido la energía del burel para seguir celebrando. Para seguir cantando y bebiendo, riendo y disfrutando. Es entonces, cuando la varilla del reloj marca las 6,30 y se escucha a las peñas rugir, cuando pesa la responsabilidad. Cuando un hombre en la arena sale dispuesto a enmudecer para emocionar. A demostrar que la música callada del toreo puede con los mejores hits del verano.

Pero sigo siendo el rey

Pero sigo siendo el rey