Te espero

Te espero en la incertidumbre del instante, en la soledad del albero, cuando se abre la oscuridad de chiqueros y se asoman los miedos. Te espero como un niño a las navidades, como el polvo del camino a las carretas, como la tierra seca a la lluvia, y te siento. Te siento como la caricia de un amante en sábanas de seda, con la veneración de quien espera el milagro, con la fe de quien lo siente en sus carnes, en su pecho, en su alma.

Te espero en noches de vigilia y carretera, velando tu sueño inquieto, el compás de tu latido, cada suspiro, cada bocanada de humo que te envuelve. Expulsando miedos, bendiciendo, consagrando, purificando.

Y te busco en el oro que envuelve tantas almas, en la seda prieta que abraza, acaricia, protege. Busco el terciopelo de tus muñecas, que cuidan y someten, que guían, conducen y castigan. Qué susurran misterios en voz baja y sostienen al tiempo en una letanía tan sutil que no se si lo viví o lo soñé.

Cuento tus pasos en la arena, el surco del capote, el quejío de tu cintura, el lance irrepetible, lo eterno esculpido sobre el instante, en el aire; se desdibuja el mundo en tu muleta y veinticinco mil almas prendidas de tus alamares. Sufriendo en azabache. Rezándote en silencio. Esperando.

Te espero, Morante, como se espera a la primavera, como la tierra busca las caricias del sol para renacer, como el primer amanecer del mundo, como el milagro de la vida. Te espero ahora, en el mayo venteño, en tu templo de piedra. Donde hasta San Isidro te reza.

¿Y tu a quién rezas, Morante?

 

Madrid es Arte Taurino

Madrid abre sus puertas un año más, como se abren las flores en Primavera, dándole definitivamente carpetazo al invierno de reuniones y despachos. Es san Isidro de puro y clavel, de idas y venidas, de ‘cochecuadrillas’ en las carreteras, de norte a sur, de punta a punta.

Es Madrid la calle de Alcalá, centro, meta y destino. Santo y seña del toreo. Es Madrid de tertulias en los bares, de apasionados y descreídos, de toristas y toreristas, de nostálgicos y soñadores, del ‘7’ contra todos.

Es Madrid. Tuyo y mío. Qué se abre al viajero y le muestra sus rincones. Madrid acoge al viajero, peregrino o maletilla que como si de una romería se tratara, se acerca a Las Ventas a la espera del milagro.

Y allí, como un templo junto al templo, en los aledaños de las Ventas, nos espera el ‘Espacio Arte y Cultura’ que aúna la mejor gastronomía y un gran ambiente. Los chicos de Arte Taurino han reinventado los tradicionales bares taurinos, con fotos en las paredes, y lo han elevado a un nuevo nivel.

800m2 de carpa divididos en dos amplios espacios en los que predomina la elegancia, el diseño y la iluminación, en el que ofrecen exposiciones de pintura y fotografía, conferencias y una amplia selección de copas.

Desde su inauguración, han pasado todo tipo de personalidades del ámbito de la cultura como el nobel Vargas Llosa, que fue el encargado de darle el pistoletazo de salida, o Fernando Sánchez Dragó entre otros quienes han brindado su apoyo a esta iniciativa, porque los toros son mucho más que las dos horas que dura una corrida.

Pero sobre todo, el gran éxito de los Vázquez, o lo que es lo mismo, Arte Taurino Tour, que les ha permitido desbancar a sitios tan emblemáticos como el ‘Puerta Grande’ o ‘La Taberna de Antonio Sánchez’ (sitios que recomiendo) como punto de reunión para el aficionado, ha sido lo agradable del ambiente.

Con mucha personalidad y sin perder el plus de atractivo que tienen las concentraciones de aficionados después del sorteo o antes de los toros, en el espacio se distingue entre agrupación y caos, y la distribución de las mesas y de los diversos espacios permite tanto los corrillos de aficionados como las conversaciones privadas sin agobios. ¡Por fin!

Y por si surge la inspiración, han creado su particular ruedo para lancear al viento de salón. Con los trastos, con la chaqueta o con un sombrero panamá. Todo aquel que quiera pegar unos pases, no puede dejar de pisar este improvisado albero.

Porque este San Isidro viene cargado de Arte Taurino.