Piropo a Sevilla

Dónde un silencio es pasión y respeto; alegría y belleza; expectación, esperanza y anticipación; dónde el quejío de una guitarra llega al alma, y del alma brota el cante, dónde un olé rompe en las gargantas y tiñe el silencio revestido de emoción; dónde las aguas de un río reflejan la belleza de siglos de historia y el viento transporta aromas a romero y azahar. Mayo se despereza en brazos de la tardía primavera y Sevilla se engalana entre bombillas de colores y farolillos de papel. El arte toma unas calles que le son propias y envuelve al visitante que cae rendido ante el encanto de una ciudad de belleza sin igual.
Y en el corazón de Sevilla, arropada por la Giralda y por la Torre del Oro, por el Guadalquivir y por Triana, se alza coqueta y sevillana la Real Maestranza, templo al arte y al toreo. Y en ella un reloj que se parara en los vuelos del capote de un cameño llamado Curro, coronado rey de Sevilla, espera paciente un año más el devenir de su feria y en las noches oscuras en las que el ‘aje’ de la Feria le llega como un eco lejano, recuerda la solemnidad de cientos de tardes. El albero colándose en las zapatillas en esa primera pisada que abre el paseíllo, los sueños prendidos a los alamares, la mirada perdida, las muñecas a compas y dos ojos negros que se adivinan en chiqueros. Toreo. Sueños. Y pesadillas. De ese hombre que a la luz de la luna cuenta las horas en su desvelo y espera revestirse de dios envuelto en seda y oro para salir elevado al cielo por esa Puerta que corona ídolos.
Y una vez más, las varillas marcarán las seis y media y sonará ‘el cerrojazo’. Sueños y desvelos, luces y sombras, silencios, arte, musas y duendes. La historia se escribe cada tarde porque cada tarde es historia.

Maxibolso, también con sabor taurino

Estamos a punto de llegar al punto álgido de la temporada, las ferias se suceden sin descanso, una detrás de otra y no nos queremos perder ni una. Sevilla, revestida de volantes y farolillos nos espera ahora en Abril; y en Mayo, la elegante y clásica plaza de Las Ventas y la ‘solera’ de Jerez.

Para las ‘viajeras’ que no se vayan a perder ni una, os aconsejamos los maxibolsos con sabor taurino para que no se os olvide nada.

Para ir marcando el paso, con fuerza, llevando la afición por bandera, este bolso ‘en capote’ o ‘en muleta’ de Mira La Marela es uno de los preferidos por las aficionadas. Bonito, torero, y lo más importante, te cabe todo.

Y si lo que buscas es un estilo más elegante y discreto, no puedes dejar de ver estas dos joyas de Dior y Loewe respectivamente que marcan la diferencia.

Y tan importante es el bolso en sí como su contenido. Ya que el objetivo principal es aguantar todo el día sin que las horas se reflejen en nuestro aspecto exterior.

Maquillaje, perfume, crema de manos… el neceser es imprescindible en cualquier bolso femenino, sobre todo, si se planea aguantar todo el día sin volver al hotel. Imprescindible ibuprofeno o similar y compeed ampollas si se quieren lucir tacones. Qué los hay muy toreros esta temporada!

Pero no solo tacones, también encontraréis bailarinas de inspiración taurina como estas y aunque los tacones estilizan, tarde o temprano se agradece llevar unas bailarinas en el bolso.

También son imprescindibles en una tarde de toros el abanico y el pañuelo, cada uno en su estilo, marcan la diferencia. Los hay de luces, goyescos, de feria… para todos los estilos.

Y para guardar la entrada, estampas para tu torero, fotos de las amigas, novio y sobrinos, tarjetas y demás sin perder el sabor taurino.

Porque el toreo no es una afición, es un estilo de vida y nosotras lo lucimos mejor que nadie.

Torera, flamenca y siempre personal, Cris en Jerez

Y como consejo adicional, no os olvidéis la cámara ni el cargador del móvil, seguro que lo vais a necesitar!