De niños, plazas y recuerdos

Por Marta Girona.

Recuerdo la impaciencia con la que esperaba cada 19 de marzo cuando era pequeña, la emoción de estrenar EL vestido, comprado para la ocasión, y de mancharlo después, si el tiempo acompañaba -que en marzo ya se sabe- con uno o varios cucuruchos de chocolate.
Para la mayoría de los valencianos, es un día especial, es el día de ‘la cremá’. Para mí, que nunca he sido excesivamente fallera, era el día en el que mi abuelo me llevaba a los toros. No recuerdo faenas, en muchas ocasiones ni nombres, pero me acuerdo de la ilusión con la que iba de la mano de mi abuelo y de lo mayor que me sentía, sentada a su lado, mientras me hablaba de Enrique Ponce, que era “el de casa” o de Joselito, que, aún sin saber muy bien porqué, era el mío, hasta que descubrí a Morante. Me vienen a la mente las conversaciones en el tendido, a las que atendía aún más, si cabe, que a lo que pasaba en la plaza, y como me hubiera gustado tener algo que decir. Y sobre todo, recuerdo el cucurucho de chocolate. Antes de salir de casa, mi abuela le advertía: “no le compres un polo que se va a resfriar” a lo que mi abuelo respondía con una sonrisa. Y en el tercer toro era inevitable. -“¿Qué quieres merendar? -“Un polo de chocolate”. Era casi ritual.
Después fue mi tía la que tomó el testigo y se dejó arrastrar por mi energía juvenil; porque a ella no le gustaban los toros, pero lo hacía por mi. Era algo que hacíamos juntas. Era algo nuestro. Recuerdo con especial cariño la presentación de Cayetano en Valencia, cuando se dejó arrastrar hasta el Patio de Cuadrillas para ‘arrancarle’ dos besos al no guapo, guapísimo torero. Estábamos allí, apretujadas, recibiendo empujones y codazos, entre risas, sumergidas en la marea de féminas que lo esperaba, hasta que cogiéndolo de la chaquetilla logré plantarle un beso en la mejilla mientras pasaba a toda velocidad custodiado por la policía. Esa fue la primera y única vez que bajamos juntas allí, y marcó una tradición ya que aunque yo tenía mi abono, “el día de Cayetano” comprábamos dos entradas e íbamos juntas. -“Es más guapo su hermano Fran”, me decía, “pero este tiene algo”. Y nos reíamos las dos. A posteriori “me veo y no me reconozco” que diría Laporta. Pero si tengo la tentación de negar ‘mi día tonto’, siempre está mi hermano para recordármelo con mucha guasa. Pero ahora que ella ya no está, que un manso, asesino y cabrón con mucho peligro que es el cáncer, le ganó esa última lidia en la plaza de la vida, me gusta recordarla en los toros. Con una sonrisa. Hablando de esto y aquello o en silencio.
Y no cambio esos momentos por nada.
Los gallegos quieren prohibir que los menores de 12 años entren a las plazas, interfiriendo, una vez más, en la educación de los hijos, que debe ser cosa de los padres. Y en el acceso a la cultura, que debe ser libre y no tiene edad.
Yo solo puedo decir que siempre estaré agradecida a mi abuelo por descubrirme este mundo porque sin los toros, yo, no sería yo.

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25

Por Marta Girona.

Nuevo número de la exquisitez, paradigma de perfección; sinónimo de brillantez, de selección y de élite. De exclusividad. Edición limitada. Acontecimiento único e irrepetible. 25 tardes. Morante. 25 viajes al infinito. Lo efímero que resulta eterno en la memoria engrandeciendo el recuerdo. Y regresa a la mente. Y despierta los sentidos.

25. Expectación. Tiempo para pensar, reflexionar y esperar. De una a otra. Cuadrar la agenda. Coger el coche. Quedar con los amigos. Y volver a viajar. Para volver a empezar, volver a soñar, volver a sentir.

Porque el arte no entiende de estadísticas. Ni se fabrica en cadena, ni puede surgir todas las tardes. Por eso es especial. Misterio en seda y franela. Los miedos cosidos al vuelo de un capote. Mimados. En 25. Desde hoy número redondo. Infinito. Como el círculo del ruedo, en el que todo empieza y acaba.

“Con un poco que me parezca a mi padre o a mi abuelo estaré feliz”

Torería

Torero de verde luna, de mirada profunda y ojos claros al que Lorca hubiese dedicado ríos de tinta. Serio y distante; quizás por timidez, derrocha amabilidad y arranca susprios con cada sonrisa. Torero dentro y fuera de los ruedos, es el último representante de la dinastía más importante de la historia. Y lo mejor que tiene son los genes, cuando le llaman a la responsabilidad desde el cielo de Barbate y se crece en esas tardes en las que no importa ni la vida. Se llama Cayetano y es de Ronda, silencio en los tendidos.

Pregunta. ¿Ya está totalmente recuperado de la lesión de la mano?
Respuesta. Si, ya estoy totalmente recuperado, ahora voy a operarme para quitarme la placa de titanio que me pusieron el año pasado por la fractura de clavícula.
P. ¿Ha influido eso en que no vaya a torear en América?
R. Si, porque necesito tener tiempo suficiente para la rehabilitación.
P. También se ha hablado de una lesión en el hígado que pudo haberle costado la vida la temporada pasada…
R. Eso fue en una corrida en Palencia en la que el toro me dio con la pala del pitón en el hígado y me lo partió en dos partes. Los médicos hablaban de que podía no llegar al día siguiente y eso siempre te hace pensar. Además, tenía el hígado muy dañado y la rehabilitación fue lenta, pero ya estoy totalmente recuperado.
P. Y cuando te dicen algo tan duro como que puedes no llegar al día siguiente, ¿qué le motiva a seguir toreando?
R. Las tardes grandes, yo he tenido la gran suerte de vivir tardes de ensueño y esas sensaciones, esa emoción, ese sentimiento es lo que hace que los momentos más duros y difíciles merezcan la pena.

…y es de Ronda

P. En su carrera destacan Sevilla Madrid y Ronda, ¿qué me podría decir de ellas?
R. Madrid y Sevilla son plazas importantísimas que requieren una gran responsabilidad pero también suponen una gran satisfacción cuando las cosas salen bien.
P. ¿Y Ronda?
R. Ronda es la más especial. Profesionalmente, un triunfo en Sevilla o en Madrid tiene más repercusión, pero para mi no hay ninguna plaza tan especial como la de Ronda. Todos los aficionados deberían visitar al menos una vez en la vida la Goyesca.
P. Usted pertenece a la dinastía de toreros más antigua y las comparaciones son inevitables, ¿se ve más Rivera o más Ordóñez?
R. Qué me comparasen con cualquiera de los dos sería señal de que voy por buen camino. Tanto mi padre como mi abuelo han sido grandes genios, cada uno en su estilo, dentro del mundo del toro. Luís Miguel Dominguín también. Y con que me parezca un poquito a cualquiera de ellos estaré feliz.
P. Francisco se anunciaba como Rivera Ordóñez y ahora como ‘Paquirri’, tu en cambio decidiste anunciarte solo como Cayetano, ¿por qué?
R. Son gustos y decisiones muy personales, yo preferí anunciarme como Cayetano y a él le ha gustado tirar mas por las raíces y la familia.
P. ¿Y las banderillas?
R. Las banderillas ya las pone mi hermano, además yo tengo unos banderilleros que lo hacen fenomenal (risas). No digo que no pueda vivir la sensación un día, pero no va a ser algo continuado para mí.
P. ¿Con qué ganadería te sientes más cómodo?
R. Con el encaste Domecq ya que creo que es el tipo de toro más adecuado para mi toreo.

Gestas y Gestos

P. Hablando de gestas, ¿te anunciarías con una ganadería de las denominadas duras?
R. Mi apoderado siempre intenta que lleve el toro que sea mejor para mi concepto, no para andar en la lucha. Pero no lo descarto, yo siempre estoy interesado en aprender y en conocer nuevos encastes.
P. Y aunque te encerraste con 6 novillos en Bilbao, como matador aún no te has presentado.
R. En un futuro iré.
P. Y hablando de gestos, ¿cree que los toreros se han unido tarde?
R. Hay cosas que se deberían haber hecho antes, pero lo importante es lo que hagamos a partir de ahora.
P. ¿Cree que Barcelona es recuperable?
R. Quiero pensar que sí, pero ahora lo que me preocupa es que no vuelva a pasar en ninguna otra.
P. ¿Tras el cambio de gobierno tienen pensado tomar contacto con el nuevo gobierno?
R. Lo que estamos haciendo es independiente de quien esté en el gobierno. Nosotros hemos hablado con los dos partidos mayoritarios para que lleguen a un acuerdo porque esto es cosa de todos. Así que en ese sentido el cambio político a nosotros no es algo que nos importe aunque hay que agradecerle al PP que se haya pronunciado a favor de los toros.
P. ¿Y qué se puede hacer para que TVE vuelva a emitir toros?
R. Estamos trabajando en ello porque los motivos que dan no son justificables.
P. ¿Un sueño por cumplir?
R. La fundación que quiero presentar antes de finales de año para el desarrollo de la infancia.

“Amigo de sus amigos”

“Cuando estudiábamos en Suiza podíamos ir a esquiar por las tardes y un amigo, cogió los esquís de otro y subimos a las pistas; pero cuando tocó bajar, al que se los había cogido se dio cuenta y se los quitó con lo que tenía que hacer la bajada sin esquís. Y Cayetano fue el primero en cogerlo a caballito, y así lo fuimos bajando entre todos”, explica entre risas Nacho García-Guzmán, íntimo amigo del torero.
“No es nada serio, es muy bromista lo que pasa es que es muy tímido”, comenta Nacho que más que un amigo es un hermano desde aquellos años en los que los bolis y las carpetas aún no habían sido sustituidos por capotes, muletas, despachos y preocupaciones. “Teníamos 13 años y conectamos en seguida, fue la mejor época”, recuerda con nostalgia.

“Cayetano es una mezcla de raza y nobleza con gran fidelidad hacia sus principios y sus amigos”, añade su mozo de espadas Ramiro Curá. Se conocen desde pequeños, de aquellos interminables veranos con las bicicletas en Ronda. “Nos colábamos en la plaza de toros por la parte de atrás, por donde las cuadras”, cuenta sonriente Juan A. Carrasco, quien ahora es el Presidente de la peña taurina ‘Cayetano de Ronda’.
“En cuanto supe que iba a ser torero, le dije que crearía la peña”, afirma ya que tenía “mucha confianza en él”.

“Siempre está ahí cuando le necesitas”, corrobora David Olmedo.
“Yo tengo un negocio de flores y una vez me llegaron todas cerradas y Caye, mi cuñado y yo estuvimos toda una tarde abriéndolas”, dice Juan A. sonriendo.

Otra de las aficiones poco conocidas del torero es el póquer. “Le gusta mucho jugar a las cartas con sus amigos”, señala David quien resalta que es muy competitivo. “No le gusta perder ni a las canicas”, bromea Javier de Gonzalo ‘Cohete’ quien resalta que es muy generoso.

“¡Cuidado, cuidado que ahí va!”

De Cayetano, sus amigos resaltan su faceta bromista y su carácter tranquilo. Del primer viaje a México, Javier de Gonzalo ‘Cohete’ recuerda entre risas que después de un tentadero, de camino a los vestuarios había que pasar por un corral donde habían cuatro toros “tranquilos pero bravos” y “haciendo alarde de valentía, que la suya es evidente pero la de Ramiro -Curá- y la mía, justita, nos decidimos a cruzar; Cayetano nos deja pasar delante para estar al quite y cuando creíamos que ya había pasado el mal trago oímos en la puerta varios golpes fuertes mientras se le oía gritar: “¡cuidado, cuidado que ahí va!” y tal fue nuestro susto que nos colgamos de un muro que separaba una ducha de otra mientras entraba Cayetano, como no, muerto de risa”.

“Es muy divertido y un gran deportista”, añade Jose A. Robledo. “Recuerdo un partido de pádel en el que jugábamos como pareja y como íbamos perdiendo, estuvimos todo el partido bromeando sobre a ver quien se hacía el lesionado para no perder”.
“Pero eso son bromas”, explica Santiago López-Montero quien resalta que es “un tío de principios” y que nunca “hace trampas”. “Eso si, tiene muchísima suerte al póquer”, concluye entre risas.

La soledad del patio de cuadrillas